Más del 30 % de los arquitectos/as colegiados/as en Castilla-La Mancha ya son mujeres, un dato que refleja la evolución de la profesión en la región y que, poco a poco, se va alineando con la mayoría de arquitectas -sobre los arquitectos- que terminan sus estudios en las escuelas
El Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla-La Mancha (COACM) ha celebrado en su demarcación de Toledo la jornada ‘Ciudades para la vida: urbanismo y mujer’, un encuentro abierto al público organizado con motivo del 8M, Día Internacional de la Mujer, que reunió a profesionales y docentes para reflexionar sobre el papel de la arquitectura y el urbanismo en la construcción de espacios más inclusivos, seguros y conscientes.
La sesión contó con la participación de Carmen Mota, Serafina Amoroso y Fermina Garrido, y estuvo moderada por la joven arquitecta toledana Ángela Recio, en un debate centrado en cómo el diseño de las ciudades influye en la vida cotidiana y en la necesidad de incorporar diferentes miradas en la planificación urbana.
La jornada la abría la decana del COACM, Elena Guijarro, quien recordó que el Colegio lleva cinco años organizando actividades vinculadas al 8M en distintas demarcaciones de la región con el objetivo de visibilizar el papel de las mujeres en la arquitectura y generar espacios de reflexión dentro de la profesión.
Durante su intervención, Guijarro repasó algunas de las iniciativas impulsadas en este tiempo. Entre ellas destacó el homenaje celebrado en Cuenca a Carmen Cabrerizo, la arquitecta colegiada más veterana del COACM, un reconocimiento que sirvió para poner en valor la trayectoria de profesionales que durante años desarrollaron una intensa actividad profesional sin recibir siempre el mismo reconocimiento que sus colegas masculinos. Posteriormente, el Colegio organizó también un acto de homenaje a ocho arquitectas veteranas, una iniciativa simbólica vinculada al 8 de marzo que buscaba reconocer la contribución de estas profesionales a la arquitectura regional.
La decana explicó que, una vez cumplido ese objetivo de visibilización de las arquitectas pioneras, el enfoque de las actividades del Colegio ha ido evolucionando hacia una reflexión más amplia sobre la arquitectura desde la perspectiva de las mujeres. En este sentido, recordó también el encuentro celebrado el año pasado en Albacete, en el que participaron arquitectas jóvenes vinculadas a las juntas directivas de las distintas demarcaciones del Colegio, un hecho que —según señaló— demuestra que existe relevo generacional y una presencia creciente de mujeres en los órganos de representación de la institución.
Guijarro agradeció, asimismo, la labor desarrollada por Elia Gutiérrez, responsable de coordinar estas iniciativas dentro del COACM y representante del Colegio en la Comisión de Género del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE), y explicó que la jornada celebrada en Toledo cierra el ciclo de actos organizados este año con motivo del Día Internacional de la Mujer en las distintas demarcaciones del Colegio.
Más del 30 % de arquitectas en Castilla-La Mancha
Los datos de colegiación del COACM reflejan una presencia cada vez mayor de mujeres en la profesión. Actualmente, el Colegio cuenta con 1.295 arquitectos colegiados en Castilla-La Mancha, de los cuales 415 son mujeres, lo que representa el 32 % del total.
El análisis por demarcaciones muestra una evolución desigual, aunque con una tendencia general de crecimiento de la presencia femenina. En Albacete, las mujeres representan aproximadamente el 26 % de los colegiados (69 arquitectas frente a 196 arquitectos). En Ciudad Real, el porcentaje se sitúa cerca del 30 % (73 mujeres frente a 174 hombres).
La demarcación de Cuenca presenta la proporción más elevada de la región, con alrededor del 40 % de arquitectas (63 mujeres frente a 93 hombres). En Guadalajara, las mujeres representan aproximadamente el 31 % de la colegiación (51 arquitectas frente a 114 arquitectos), mientras que en Toledo, la demarcación con mayor número de profesionales, el porcentaje de arquitectas se sitúa en torno al 34 % (159 mujeres frente a 303 hombres).
Estos datos reflejan el avance progresivo de las arquitectas y la evolución de una profesión que en las últimas décadas ha experimentado una transformación significativa. Además, el crecimiento de mujeres colegiadas refleja también su integración profesional post licenciatura.
Una reflexión sobre arquitectura y ciudad desde la perspectiva de género
Tras la apertura institucional, la arquitecta Ángela Recio presentó la mesa redonda agradeciendo la colaboración del Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla-La Mancha, de su decana Elena Guijarro y de Elia Gutiérrez, así como el apoyo de la Demarcación de Toledo y de las personas que participaron en la organización del acto.
Durante su intervención explicó que, en el marco del Día Internacional de la Mujer, el objetivo del encuentro era abordar el debate desde el ámbito propio de la profesión: la arquitectura y el urbanismo. En este sentido, recordó que históricamente gran parte de las ciudades y de los edificios que hoy habitamos han sido diseñados mayoritariamente por hombres, lo que ha influido en la manera en que se han concebido los espacios urbanos.
A continuación presentó a las tres ponentes invitadas —Carmen Mota, Serafina Amoroso y Fermina Garrido—, todas ellas doctoras arquitectas y profesoras universitarias con una destacada trayectoria docente e investigadora, cuyas aportaciones permitirían abordar el tema desde diferentes perspectivas.
El espacio urbano y su influencia en la vida cotidiana
La mesa redonda se desarrolló en distintos bloques de reflexión moderados por Ángela Recio. El primero de ellos se centró en analizar cómo el espacio condiciona el comportamiento de las personas, abordando cuestiones relacionadas con la forma en que mujeres y hombres recorren y utilizan la ciudad, así como la evolución de estas dinámicas a lo largo del tiempo.
Durante el debate se reflexionó también sobre la realidad de los municipios y del entorno rural, planteando hasta qué punto la disponibilidad de infraestructuras y servicios influye en la equidad entre hombres y mujeres. Asimismo, se abordó el papel que desempeña el diseño urbano en la percepción de seguridad en el espacio público y en la manera en que las personas utilizan los espacios de la ciudad.
Arquitectura inclusiva en la vida cotidiana
En una segunda parte del encuentro, la conversación se trasladó a una escala más cercana, centrada en la arquitectura del día a día y en cómo los espacios construidos influyen en la vida cotidiana. En este bloque se analizaron aspectos relacionados con la evolución de las normativas arquitectónicas y urbanísticas, así como su capacidad para garantizar una arquitectura realmente inclusiva.
Las ponentes reflexionaron sobre los retos que todavía afronta la profesión para adaptar los espacios a las necesidades cambiantes de la sociedad, abordando cuestiones vinculadas a la accesibilidad, la equidad en el uso de los espacios y la relación entre arquitectura y calidad de vida.
Mirada al futuro de la profesión
La jornada concluyó con una última reflexión dirigida a las nuevas generaciones de profesionales. La moderadora invitó a las ponentes a compartir qué consejo darían a una arquitecta que comienza hoy su carrera, una pregunta que permitió cerrar el encuentro con una mirada hacia el futuro de la profesión.
Durante el debate, Carmen Mota subrayó que la mirada de las mujeres en la arquitectura ha estado históricamente vinculada a la defensa de lo cotidiano y de lo vulnerable, recordando que muchas de las dotaciones públicas que hoy se consideran derechos fueron en su día fruto de esas reivindicaciones. En este sentido, planteó el reto actual de la profesión: reflexionar sobre qué ciudad necesita el feminismo del siglo XXI y si arquitectas y arquitectos están realmente centrando su trabajo en desafíos como la ciudad de proximidad, el envejecimiento de la población o las nuevas formas de habitar.
Por su parte, Serafina Amoroso puso el acento en cómo incluso los pequeños detalles del diseño urbano influyen en la percepción de seguridad y en la calidad de vida de las personas. Elementos aparentemente menores —como la iluminación de las calles, la altura de los setos o la presencia de actividad en las plantas bajas— pueden favorecer la «vigilancia informal» en el espacio público y contribuir a crear entornos urbanos más seguros, habitables y atentos a la vida cotidiana. En este sentido, hizo hincapié en cómo la puesta en valor de la vida cotidiana en el urbanismo —desde una perspectiva feminista— ha generado genealogías epistemológicas, conceptos y prácticas capaces de transformar la manera en que se entiende la ciudad, sus escalas y sus relaciones sociales. Asimismo, desde la docencia, la propuesta de nuevas referencias en arquitectura puede contribuir a reconstruir narrativas que no amplíen el canon existente, sino que cuestionen las estructuras sociales que lo sostienen, generando nuevos criterios, nuevas formas de ver, escuchar y contar que incorporen en la planificación y el diseño de las ciudades los tiempos, necesidades y desplazamientos reales de las personas.
Finalmente, Fermina Garrido defendió que una de las principales aportaciones de las arquitectas hoy es la capacidad de proponer una nueva mirada sobre la arquitectura, más sensible a los cuidados, al trabajo reproductivo y a la relación con el paisaje y el territorio. «La arquitectura no se construye únicamente a través de grandes gestos, sino también mediante pequeños diseños que mejoran la vida diaria», señaló, reivindicando la importancia de esta transformación en la forma de concebir los espacios.
El acto finalizó con un intercambio de impresiones entre las participantes y el público asistente, en el que se puso de manifiesto la importancia de seguir incorporando nuevas miradas al urbanismo y a la arquitectura para avanzar hacia ciudades más inclusivas, habitables y pensadas para la diversidad de la sociedad.











